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Los celos son un sentimiento que todos hemos experimentado alguna vez en nuestra vida, ya sea hacia la pareja, algún miembro de la familia o amigo/a. Dentro de ciertos límites no deben preocuparnos, a no ser que interfieran negativamente en la relación de pareja o en el bienestar personal.

¿Qué son los celos?

Se definen como un sentimiento de malestar provocado por la creencia, sospecha o miedo a que la persona amada, deseada en exclusiva, prefiera o quiera a otra persona.

 

Las personas celosas se caracterizan por ser inseguras, con una gran necesidad afectiva, introvertidas, desconfiadas, con una baja autoestima y una gran preocupación por la fidelidad de la pareja porque les aterra perderla y sentirse relevadas o superadas por un rival.

 

Los celos se dan tanto en hombres como en mujeres, lo distintivo es la manera de expresarlos: los hombres lo hacen a través de la ira, la infidelidad de la mujer afecta mucho a su autoestima. En cambio, en la mujer los celos se manifiestan en forma de tristeza mezclada con autorreproches, ya que tiende a buscar en sí misma los posibles errores (aunque no existan).

 

En la vida de la pareja existen ciertos momentos críticos donde es más probable que emerjan: inicio de la convivencia, nacimiento de un hijo, comienzo de un nuevo trabajo, viajes por motivos laborales, y éxito profesional.

 

Además ciertas circunstancias favorecen su aparición como que la pareja muestre interés por otra persona, aunque sea expresando una opinión favorable, o desconocer dónde se encuentra la pareja porque se disparan los pensamientos relacionados con una posible infidelidad.

 

Entre las conductas más habituales de los celos se encuentran:

 

Interrogatorios constantes con preguntas referidas a relaciones pasadas, a qué se ha hecho durante el día o con quién se ha estado. Al principio la pareja contesta para demostrar y convencer que las dudas son infundadas, pero al cabo de poco tiempo se empieza a cansar de responder a preguntas sin sentido y las evita o responde brevemente y sin detalles. Esta actitud provoca que el celoso lo tome como una muestra de infidelidad y veracidad de sus dudas.

 

Otra conducta habitual son las llamadas telefónicas insistentes, con cualquier pretexto, creando gran malestar en la pareja sobre todo cuando son constantes y en el lugar de trabajo.

 

También es típica la revisión de las pertenencias de la pareja, buscando pruebas de la posible infidelidad.

 

Todas estas conductas de comprobación tienen por objetivo reducir el malestar y consiguen un alivio transitorio, pero al poco tiempo el malestar reaparece, volviendo a utilizar las mismas conductas y el proceso vuelve a empezar.

¿Cuándo consultar con un especialista?

Se recomienda acudir al psicólogo cuando los celos se produzcan en ausencia de provocación, causen un gran sufrimiento emocional, interfieran gravemente en la vida cotidiana (pérdida de control) o se realicen las conductas comprobatorias mencionadas anteriormente.

 

En resumen, los celos son una emoción habitual y no son problemáticos siempre que estén controlados, no deterioren la relación de pareja o interfieran en el día a día.

 

Sin embargo, los celos intensos complican la vida diaria y crean mucho sufrimiento en la persona que los padece. Por ese motivo me dirijo a estas personas y les animo a que consulten con un especialista, no tienen porque seguir con esta situación para siempre, un psicólogo les puede ayudar a superar los celos.

 

Si tienes alguna duda, quieres hacerme algún comentario o recibir atención personalizada puedes ponerte en contacto conmigo en info@mmartinezpsicologa.com

 
 

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