porno

 

A raíz del Salón Erótico de Barcelona, La Torre de Barcelona me entrevistó para el artículo: ¿Es la pornografía un vicio o una afición? A continuación podéis leer el artículo en castellano.

 

“26.000 personas pasaron por el Salón Erótico de Barcelona el fin de semana del 8 y el 9 de octubre. Son personas modernas y desinhibidas o unos pervertidos? Aprovechando el impulso del salón, hablamos, con rigor, con la psicóloga y sexóloga María Martínez.

 

Empezamos por el principio. La pornografía ¿es buena o mala? “Es una herramienta -dice la María-. Si la utilizamos como un complemento, como un juguete erótico, no hay problema. El problema se produce cuando se convierte en un modelo. Hay muchos jóvenes que se han educado sexualmente con el porno. Y después descubren que la realidad es muy diferente”.

 

Con la pornografía pasa como con las comedias románticas de Hollywood, que transmiten unos ideales románticos de la vida muy alejados de la realidad. “Yo siempre digo que es como ver una película de ciencia ficción. Te lo pasas bien viendo Superman, pero no se te ocurre pensar que puedes volar. Porque es una película de ficción. A ti te parece real, pero hay cortes y muchos trucos que no se ven”.

 

Así que si pretendes ser como los actores y las actrices porno, tienes muchos números para frustrarte. “Así es como surgen los problemas sexuales”, sentencia la sexóloga: “Hay gente que te dice que su problema es que no puede tener más de una relación sexual seguida o que no duran lo que deberían. Entonces, cuando rascas un poco, descubres que su referente es el porno… Claro, si pretendes ser Superman siempre estarás insatisfecho”.

 

La campaña de promoción del Salón Erótico se ha convertido en un viral. En ella la actriz conocida como Amarna Miller denuncia la hipocresía de todos los que criminalizan el porno y después son consumidores habituales.

 

“Sí, la pornografía aún es un tabú. Parece que ver porno sea menospreciar a la pareja, como si no tuvieras suficiente. Y no tiene nada que ver. Pasa lo mismo con la masturbación. No nos damos permiso para tener nuestra propia sexualidad”.

 

Y aún es peor cuando la consumidora es una mujer: “¿Qué concepción tenemos de una mujer que ve porno? Es una pervertida, una ninfómana. En los hombres se tolera aunque pueda ser censurable, pero si lo hace una mujer…”.

 

Es verdad que atribuimos la pornografía siempre a los hombres, pero los tiempos cambian y les productoras están apostando por un porno diferente y “alternativo, hecho para mujeres y dirigido por mujeres, que habla más de sensualidad”. Si os interesa este porno con argumento, una de las promotores es Erika Lust i la María también destaca el proyecto Porno Educativo dónde se puede ver porno natural, con hombres y mujeres naturales que practican sexo, sin idealizaciones ni más fantasía de la cuenta.

 

Si se hace un buen uso del porno puede ser muy útil para disfrutar de la sexualidad: “Hasta se utiliza a veces en terapia sexual. Va muy bien para los que se sienten raros y descubren que no son los únicos. Y también sirve para aprender cosas que nos gustan y que nos hacen sentir mejor. ¿Qué problema hay con eso? Otra cosa es convertirse en un adicto o que el consumo de porno sea la única sexualidad. Entonces sí que tenemos un problema”.

 

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