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El año pasado la ONU proclamó el 20 de marzo Día Internacional de la Felicidad  por considerar la búsqueda de la felicidad un objetivo humano fundamental.

 

Aprovechando esta celebración me gustaría hablaros de las diferentes fuentes que nos aproximan a la felicidad y de las que nos alejan de ella.

 

Según la Terapia Vital, la felicidad se apoya sobre seis conceptos que se retroalimentan entre sí, provocando que la presencia de unos genere la emergencia de otros.

Fuentes de felicidad

El primer elemento que nos ayuda a ser felices es la realización personal, es decir, aquella sensación interior de bienestar que tienes cuando desarrollas tus capacidades, ya sea en el trabajo o a través de los hobbies.

 

La segunda fuente de la felicidad es el amor armónico. El amor armónico es la vivencia afectivo-sentimental-sexual que tienen dos personas con caracteres compatibles, valores compartidos y maduros psicológicamente. Pero para  elegir bien a la pareja primero tenemos que estar bien con nosotros mismos.

 

Por último, pero no por eso menos importante, se encuentra la congruencia interna, definida como la satisfacción interior que sientes que actúas de acuerdo contigo mismo.

Fuentes de infelicidad

El sentimiento de inferioridad es el elemento que más nos impide ser felices. Vivimos en una sociedad muy competitiva en la que, en algún momento, nos sentiremos inferiores.

 

Para superar este sentimiento, en lugar de compararnos con los demás, tenemos que hacerlo con nosotros mismos, es decir, con lo que podemos llegar a ser porque nadie es el mejor en todo, pero todo el mundo puede ser mejor.

 

El vacío afectivo es el elemento opuesto al amor armónico y se produce en personas que tienen mucha necesidad afectiva.Las personas que sufren el vacío afectivo, necesitan tanto amor que les piden a la pareja cosas que no puede satisfacer porque la relación sería asfixiante.

 

Además está relacionado con el sentimiento de inferioridad porque por mucho amor que reciba una persona, si no se quiere a sí misma, no entenderá que los demás le quieran.

Para combatir el vacío afectivo, hay que acercarse al amor para compartir lo que uno tiene en lugar de hacerlo para buscar lo que a uno le falta.

El sentimiento de culpa aparece cuando por nuestras actitudes y comportamientos, entramos en conflicto con nosotros mismos, es decir, cuando hay un conflicto entre lo que queremos y lo que deberíamos hacer.

 

Para combatirlo hay que dialogar con nosotros mismos para poder decidir cuándo hacer lo que queremos aunque no sea lo que debamos y cuando hacer lo que debemos aunque no sea lo que más nos apetezca en ese momento.

Si la información de este artículo se te ha quedado corta quieres hacerme un comentario o necesitas iniciar una terapia psicológica en Barcelona u online ponte en contacto conmigo. 

 

¡Estaré encantada de ayudarte! 

¡Un abrazo y nos vemos en el próximo post!

Bibliografía de referencia: Bolinches, A. (1995) La felicidad personal.  DeBolsillo.