vaginismo

Intentas ponerte un tampón, pero no puedes, te duele. Desde tu adolescencia, te has dicho a ti misma que algún día lo conseguirás, pero no ha habido manera. 

 

El tiempo pasa y ese muro infranqueable sigue sin abrirse. Así que te has acostumbrado a usar compresas y poner excusas cuando te proponen ir a la playa o a la piscina y tú tienes la regla.

 

Hasta aquí lo has sobrellevado más o menos bien. Pero entonces llega el momento de tener tus primeras relaciones, conoces a esa persona que te gusta y te mueres por compartir momentos de intimidad y disfrutar de tu sexualidad. 

 

Pero cuando intentáis penetrar (ya sea con los dedos, algún juguete o el pene) tu cuerpo no quiere, se bloquea y tu vagina se cierra.

 

Por más que lo intentas, sólo sientes un dolor insoportable que te hace parar. Y tú, tú no entiendes nada.

 

Si lo deseas, si lo quieres ¿por qué tu cuerpo reacciona así?

 

Y cada nuevo intento acaba convirtiéndose en una pesadilla, Hasta que llega un día en que acabas abandonando cualquier tipo de penetración, temes que te vuelva a doler.

 

Porque sí, puedes tener contacto físico y sentir placer. De hecho disfrutas de otras prácticas sexuales y consigues orgasmos, pero… ¿estás dispuesta a renunciar a esa parte de tu sexualidad?

 

¿Qué es el vaginismo?

Definición

 

El vaginismo es una disfunción sexual femenina que dificulta cualquier tipo de penetración debido a una contracción involuntaria de los músculos que rodean la vagina

 

Si tienes este problema sexual, seguramente no seas consciente de la contracción vaginal, sino que sientes dolor justo cuando intentas introducir algo en la vagina (ya sea un tampón, un dedo, un pene…).

 

Aunque tú conscientemente quieras, tu cuerpo, al acercar algo a la vagina, se pone en situación de defensa, se bloquea y provoca un espasmo y aprieta, cerrando la entrada vaginal total o parcialmente.

 

Tu cerebro asocia la penetración con un peligro y se protege. Y las relaciones sexuales te acaban generando ansiedad.

 

Existen diversos grados de severidad, desde mujeres que no pueden ser penetradas (o lo hacen con dolor) hasta mujeres que ni siquiera pueden utilizar un tampón o hacerse una revisión ginecológica.

 

Puede que te pase desde siempre, desde la primera vez que intentaste poner un tampón, o en la primera revisión ginecológica o en la primera relación sexual.

 

O puede que hayas podido mantener relaciones sexuales con penetración, pero que a partir de un momento determinado (después de dar a luz, a raíz de la menopausia…) ya no te ha sido posible.

 

¿Es un problema sexual femenino frecuente?

Según estudios recientes, se calcula que un 12 % de las mujeres españolas tienen esta disfunción sexual femenina, ya sea en la adolescencia o en la edad adulta. 

 

Muchas mujeres en consulta me dicen que «se sienten raras», «que creen que son las únicas a las que les pasa» y por tanto, les da vergüenza explicarlo. Cuando en realidad, es más frecuente de lo que piensas.  

 

Si te sientes rara o diferente, seguramente vivas este problema sexual con mucha soledad, te sientas un caso excepcional y no se lo cuentes a nadie.

 

Por lo que no pedirás ayuda y sufrirás este problema en silencio durante mucho tiempo. 

 

¿Por qué ocurre? Las causas del vaginismo

Por lo general, el origen del vaginismo es una combinación de factores físicos y psicológicos que causan que tu cuerpo anticipe el dolor.

Causas físicas

Causas psicológicas

¿Cómo vive la mujer el vaginismo?

Te sientes mal contigo misma, sientes vergüenza e inseguridad. Y aunque el resto de los aspectos de tu vida parece ir bien, tu sabes que no. El sexo ronda por tu cabeza. 

 

Deseas que tu sexualidad deje de ser un problema. Te responsabilizas de la situación y te da miedo de lo que puede pasar en el futuro, que tu pareja se canse y te se acabe la relación. 

 

Por eso intentas que haya penetración, pero con tanta tensión muscular que sólo aumenta el dolor.

 

Y aunque te duela, te presionas porque para ti solucionarlo es lo más importante.  Deseas tener una relación sexual «normal». 

 

Hasta que llega un punto que te rindes, dejas de intentarlo y, claro, evitando la penetración te sientes aliviada emocionalmente y disfrutas, pero el problema sigue estando ahí, acechando. 

 

Y vas al ginecólogo para ver si tienes algo físico, pero es imposible hacer la exploración por mucho que intentas relajarte.

 

Y entonces comprendes, que si no hay ningún problema físico, significa que algo pasa en tu cabeza, que el profesional indicado es un sexólogo 

¿Cómo suele reaccionar la pareja ante el vaginismo?

Si le preguntara a tu pareja, probablemente me diría que le resulta difícil entender que rechaces la penetración por temor o dolor. 

 

Seguramente se sienta frustrado/a y crea que es responsable del problema, que crea que no lo hacen bien y no sepa qué actitud tomar. 

 

Además, con el paso del tiempo, ambos os mantenéis en silencio ante cualquier tema que tenga relación con la vida sexual. 

 

¿Cómo solucionar el vaginismo? El tratamiento

¿Cómo te puede ayudar la terapia sexual?

Puede que pienses que con el tiempo se va a solucionar, y así has ido dejando pasar los meses… e incluso los años.

 

El vaginismo es una disfunción sexual femenina que no se vas a resolver sin ayuda, es impresincible que consultes con un sexólogo.

 

Además, es uno de los problemas sexuales con más porcentaje de éxito terapéutico.

 

El objetivo del tratamiento es que recuperes tu potencial sexual a través de un aprendizaje adecuado y progresivo, corrigiendo ideas erróneas y modificando las actitudes negativas que te impiden percibir el sexo de forma natural y vivirlo de manera satisfactoria.

Evaluación

En primer lugar, hay que descartar una causa física. No es lo más habitual, pero hay que ver si algún problema físico está causando este dolor.

 

Después veremos qué factores han contribuido para que aparezca el vaginismo y qué elementos están  influyendo actualmente para que se mantenga.

Tratamiento individual del vaginismo

Tratamiento en pareja del vaginismo

Opiniones pacientes con vaginismo

Sentirme liberada del peso de la situación en que estaba, y tener más confianza en mí misma

“Con la terapia me he dado cuenta de que ningún problema que creas que tengas es imposible de solucionar.

 

Me ha ayudado mucho el trato cercano y el saber que no eres la única persona que está en esa situación, aparte de los ejercicios que han servido para solucionar el problema.

 

Nunca había ido a terapia, así que no tenía ninguna idea en la cabeza de cómo seria, pero con el paso de las sesiones me ido sintiendo cada vez más cómoda.

 

He notado que tengo una mayor confianza y autoestima sobre mi cuerpo. 

 

Te recomendaría por el trato cercano y la profesionalidad«.

(Terapia sexual : Vaginismo)

 

Si necesitas hacerme alguna pregunta sobre tus problemas sexuales o quieres iniciar una terapia sexual en Barcelona u online ponte en contacto conmigo. 

 

¡Estaré encantada de ayudarte!

¡Un abrazo y nos vemos en el próximo post!

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