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Uno de los problemas sexuales más frecuentes en terapia sexual y que afecta tanto a hombres como a mujeres es la falta de deseo sexual.

 

Si la sexualidad para ti no es una prioridad. No tienes apetito sexual y no te apetece tener relaciones sexuales. La verdad es que no sientes la necesidad de tener sexo, podrías vivir perfectamente sin él. De hecho, te da una pereza tremenda iniciar los encuentros sexuales, aunque luego los disfrutes o no. Quizás estés deseando acabar y los vivas como un mero trámite.

 

Es posible que te esfuerces en tener más ganas porque tu pareja te lo pide y crees tienes que “cumplir con unos mínimos”. Por lo que muchas veces, las relaciones sexuales son “porque toca” y no “porque me apetece”. Viviéndolas no como algo que yo deseo, sino como una obligación.

 

Tal vez, has empezado a evitar situaciones de intimidad en la que sabes que tu pareja puede proponerte un encuentro sexual. Pero ha llegado un punto en que no quieres volver a rechazarla y decirle que no tienes ganas. A veces, hasta te sientes culpable por no satisfacerla.

 

Seguramente hasta ahora no le has dado mucha importancia al tema, pero desde hace algún tiempo, la sexualidad se ha convertido en un tema de discusión y os ha alejado como pareja. Por lo que quieres ponerle solución.

¿Qué es el deseo sexual hipoactivo?

Hablamos de deseo sexual inhibido cuando no hay interés (o muy poco) hacia cualquier tipo de actividad sexual, ya sea individualmente o en pareja.

 

No piensas en sexo en tu día a día y no tienes fantasías eróticas. No te motiva masturbarte y tampoco sueles tomar la iniciativa en los encuentros sexuales con tu pareja, por lo que, seguramente, la frecuencia de tus relaciones sexuales ha disminuido.

¿Por qué se produce la falta de deseo sexual? Las causas.

Causas físicas

    • Desequilibrios hormonales: embarazo, lactancia, menopausia, andropausia…

 

    • Consumir algunos medicamentos como ansiolíticos o antidepresivos.

 

    • Sufrir alguna enfermedad crónica

 

  • Abusar de alcohol y otras drogas

Causas psicológicas

    • Situaciones difíciles que producen estrés y un bajo estado de ánimo.

 

    • Falta de autoestima

 

    • Cambios o problemas con la propia imagen corporal o la de la pareja.

 

    • Educación sexual recibida: creencias, prohibiciones, limitaciones, mitos y prejuicios sobre el sexo así como sentimientos de miedo y vergüenza hacia la sexualidad.

 

    • La propia historia sexual: Si no ha sido placentera, difícilmente será una prioridad.

 

    • Haber vivido abusos sexuales.

 

  • Padecer algún otro problema sexual que, con el tiempo, ha acabado afectando también al deseo sexual.

Causas relacionales

    • Problemas en la relación de pareja: celos, infidelidad, relación tóxica, problemas de comunicación…

 

    • Desacoplamiento sexual con la pareja: distintos grados de deseo sexual, diferencia en las preferencias sexuales…

 

    • Rutina y monotonía sexual en parejas de larga duración

 

  • Maternidad y paternidad: Con la llegada de un hijo la sexualidad de la pareja puede quedar relegada a un segundo plano.

¿Cuál es la frecuencia sexual normal?

No existe una frecuencia estándar. No hay una cifra que te asegure una vida sexual activa, saludable y satisfactoria. Por tanto, la mejor frecuencia sexual para ti es la que tú decidas, aquella que se ajuste a tus necesidades y deseos.

El problema surge si la frecuencia sexual ideal para ti no es la de tu pareja. Cuando esto ocurre tienes que llegar a un acuerdo con tu pareja y buscar el equilibro.

¿Cómo aumentar el deseo sexual? Las soluciones

[Tweet “El deseo sexual no es espontáneo, no aparece por sí solo. Hay que invitarlo, alimentarlo, estimularlo y potenciarlo.”]

Existe la creencia de que el deseo sexual aparece de forma espontánea y que poco puedes hacer para aumentarlo. Nada más lejos de la realidad. El deseo sexual es voluntad y es intencional, por tanto, tienes más control sobre él del que piensas.

Al deseo sexual hay que invitarlo, alimentarlo, estimularlo y potenciarlo para que aparezca y se mantenga activo. Veamos qué puedes hacer tanto a nivel individual como de pareja para despertarlo.

Individual

    • Plantéate qué momento de tu vida estás viviendo: si estás estresado, con preocupaciones o han habido grandes cambios es normal que tu deseo sexual se vea afectado y necesites un tiempo para que todo vuelva a su lugar.

      Si estás preocupado no podrás desconectar para sentir tu sexualidad. Necesitas estar cómodo y relajado.

 

    • Dedícale tiempo a tu sexualidad y dale el lugar que se merece.

 

    • Conócete: Empieza por reencontrar tu propio placer. Conoce qué cosas te motivan, qué estímulos te activan, en qué zonas y cómo te gusta que te estimulen, dónde están tus límites y cómo estás viviendo en estos momentos tu sexualidad y si es así cómo te gustaría vivirla.
      [Tweet “Vive tu sexualidad para ti y no para el resto del mundo”]
    • Fantasea: Recupera y potencia tus fantasías eróticas. Permítete desear y crear tu material erótico, un mundo privado de erotismo que sólo te pertenezca a ti (si quieres).

 

    • Sedúcete: Cuídate y quiérete. Si no te sientes deseable, difícilmente podrás proyectarlo en los demás y seducir.

 

    • Mastúrbate: Explora tu cuerpo y date permiso para abrirlo al placer. Responsabilízate de tu propio placer y no esperes conocerlo a través del otro.

 

    • Asegúrate de que tus relaciones sexuales sean placenteras y no por obligación. Libérate de la presión de tener que llegar al orgasmo a toda costa.

 

  • Trabaja tu propio bienestar y autorrealización. Siéntete a gusto en tu propia piel y trabaja tu autoestima. Haz cosas para ti y crece como persona. Si no estás a gusto contigo mismo se va a reflejar en tu deseo sexual y en tus encuentros eróticos.

Pareja

    • Buscad momentos de pareja para potenciar la intimidad y el vínculo: muchas veces nos olvidamos que somos pareja y no compartimos mucho más que la gestión del día a día.

      Esperamos que los momentos de intimidad surjan por sí solos. ¿Pero qué pasa si no es así? Provocadlo. Dedicad un tiempo a estar cerca como pareja sin que, necesariamente, implique un encuentro sexual.

 

  • Pensad en qué momento está la relación de pareja: Después del enamoramiento, la pareja pasa a una fase más consolidada dónde el deseo sexual no es tan intenso. A lo largo de la historia de pareja, las necesidades van a cambiar y tenéis que adaptar vuestras sexualidad al momento que estáis viviendo.
  • Fomentad la individualidad de cada miembro de la pareja: Para desear al otro hay que dejar espacio para la curiosidad y el misterio (que en realidad es lo que nos atrajo). Estar todo el tiempo juntos nos impide echar de menos y desear o querer estar con la pareja. El deseo sexual necesita falta y ausencia.
    [Tweet “¿Podemos desear lo que ya tenemos? Es necesaria cierta distancia para el deseo.”]
  • Buscad la novedad: La estabilidad es buena para la pareja, pero es fatal para el deseo. Si hemos elegido limitar nuestra sexualidad a una persona hay que introducir variantes en nuestras relaciones sexuales.

    Hacer las mismas cosas, los mismos días, a las mismas horas y en los mismo lugares es un pasaporte seguro a la extinción del deseo. Ved a vuestra pareja desde la novedad y romped las dinámicas que habéis arrastrado durante años.
    [Tweet “”El misterio no es viajar a nuevos lugares, sino verlos con nuevos ojos” Proust. “]

  • Practicad la masturbación como valor erótico. Sois dos personas distintas y es normal que no deseéis a la vez. No tenéis que consumir vuestro deseo sexual únicamente con vuestra pareja.

    El autoerotismo os permitirá disfrutar más de las relaciones sexuales ya que ninguno de los dos lo verá como una obligación, sino como algo que le apetece hacer.
    [Tweet “”Nuestra pareja no puede (ni debe) satisfacer todas nuestras necesidades sexuales”.”]

 

Si sientes que ha llegado el momento de cambiar tu vida sexual y crees que soy la persona indicada para ayudarte ¡Me gustaría conocerte! Pídeme una cita, nos conocemos y a partir de ahí vemos por dónde encaminar las sesiones ¿Te parece?

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