deseo sexual

La falta de deseo sexual es la consulta más frecuente que atiendo en mi día a día.

 

Por eso me he animado a escribir este artículo dónde te explico todo lo que debes saber sobre el deseo sexual. 

1. ¿Qué es el deseo sexual?

Si vamos a hablar del deseo sexual ¿Qué mejor forma que empezar por su definición? 


“El deseo sexual es el interés que te predispone o la energía que te motiva y te mueve a buscar contacto para tener una experiencia erótica o sexual”.

Para que nos entendamos, es el momento en que sientes que “tienes ganas de sexo”.


Lo puedes satisfacer a través diferentes conductas sexuales (a solas o con otras personas) o puedes aplazarlo (te quedas con las ganas).

2. ¿Es lo mismo el deseo sexual y la excitación? Diferencias

Muchas veces se confunde el deseo sexual con la excitación, pero son dos fases distintas de la respuesta sexual humana.

 

El deseo sexual se refiere a la motivación, el interés o las ganas que tienes para participar en actividades sexuales.

 

En cambio la excitación sexual se refiere a los cambios fisiológicos que ocurren en tu cuerpo (aumento del flujo sanguíneo hacia los genitales, erección o lubricación, dilatación de las pupilas, aumento del ritmo cardíaco y la respiración…) en respuesta a los estímulos sexuales que estás recibiendo.

3. ¿Es el deseo sexual una necesidad?

Nos han hecho creer que el deseo sexual es una necesidad fisiológica básica de la persona como lo son el aire, el agua, la comida y el descanso.

 

Sin embargo, esto no es cierto. Aunque para muchas personas es muy importante, nadie se va a morir sino tiene relaciones sexuales.

 

En realidad, el sexo es una necesidad de la especie para perpetuarla. En el siguiente apartado verás que el deseo sexual biológico responde a esta necesidad.

4. ¿Qué tipos de deseo sexual hay?

Existen dos tipos de deseo sexual:

Deseo sexual biológico o instintivo

Este tipo de deseo responde a la necesidad de la especie de reproducirse.

 

Lo puedes experimentar como un impulso (biológico) que te hace desear tener sexo, por lo que te activas para buscar tener una experiencia sexual genital (ya sea a solas o en pareja).

 

Habitualmente no se focaliza en nadie en concreto, sino que al tener ganas de sexo, buscas, si quieres, la forma de satisfacer este deseo, pero no es que alguien en particular te lo haya activado.

 

Este tipo de deseo funciona como un TODO, cuando inicias el encuentro ya estás predispuesto/a a llegar al contacto genital.

 

Biológicamente la naturaleza lo activa en hombres y mujeres en la fase pasional o de enamoramiento.

 

Además, en las mujeres, el deseo puede aparecer durante la ovulación (esos días del mes en el que estás más receptiva a tener encuentros sexuales porque sí).

 

En los hombres, el deseo aparece ligado a la renovación de espermatozoides que se produce cada pocos días (el cuerpo necesita expulsar los que se mueren para dejar lugar a los nuevos).

Deseo sexual reactivo

Este tipo de deseo sexual es el que se activa como reacción a un estímulo.

 

Es decir, en un primer momento no estás con ganas de sexo, pero si se producen las condiciones adecuadas puede que se active.

 

Muchas personas que funcionan con este tipo de deseo me dicen que tienen dificultades para iniciar la relación sexual y que les da pereza.

 

Y es normal, porque el modelo sexual actual presupone que tienes que iniciar el encuentro sexual “con ganas de sexo”, es decir, en función del deseo sexual biológico. Y este deseo funciona de forma distinta.

 

Este tipo de deseo funciona por fases y no como un todo.

 

Para que se te active  las relaciones sexuales no se van a iniciar porque “tienes ganas de sexo” sino porque deseas un momento de intimidad con tu pareja y tienes ganas de estar cerca.

 

Una vez estés en esta fase, puede que te apetezca pasar a la siguiente que es la fase erótica.

 

En esta fase lo que te apetece es un contacto no tanto de mimitos sino más erótico.

 

Lo erótico es todo aquello que implica juego y seducción pero sin tocar los genitales (besos apasionados, ducharnos juntos, hacer un masaje por todo el cuerpo pero sin tocar genitales…).

 

En esta fase puede que se te active el deseo de iniciar una relación sexual genital y entonces pasarías a la fase genital. Que son todas aquellas prácticas sexuales que implican los genitales.

 

En resumen, necesitas un modelo de sexualidad en el que puedas ir pasando por las distintas fases sin la obligación de llegar hasta la fase genital.

 

Es como si vas a un restaurante a comer sin hambre. Si te obligan a comer todos los platos del menú, probablemente decidas no ir.

 

Pero si puedes elegir si comer un entrante, un primero, un segundo y un postre o sólo una opción, seguramente estarás más receptivo/a a ir porque puedes elegir.

 

Puede que una vez comas un plato te apetezca otro, o puede que te sacies sólo con uno. ¿Quién sabe? Pero si tienes que dar una respuesta antes de activarte, la mayor parte de las veces dirás que NO.

5. Mitos y creencias sobre el deseo sexual

Como he comentado, el deseo sexual biológico, es una necesidad pero no de la persona, sino de la especie para perpetuarse.

Por muy placenteras que sean tus relaciones sexuales, si no las tienes no te vas a morir.

El deseo no es una necesidad básica como comer, beber o dormir. Si no haces una de estas tres cosas, llega un momento en que tu cuerpo te da una señal porque necesitas alimentarte, beber o dormir.

Si no alimentas el deseo sexual reactivo poco a poco se va a ir apagando hasta, a veces, desaparecer. 

Existe la creencia y, puede que tu también la tengas, de que el deseo sexual aparece de forma espontánea, sin hacer nada. Que tiene que «surgir» porque sino es de mala calidad.

 

Si nos referimos al deseo sexual biológico, es cierto que puedes sentir el impulso de «descargar», pero el deseo sexual reactivo no funciona así.

 

No nos engañemos, tú y yo sabemos que, después de un tiempo, si no alimentamos el deseo sexual, este se apaga.

 

No vas a estar un día en el sofá y te van a entrar unas ganas irrefrenables de tener sexo. El deseo sexual reactivo es voluntad y es intencional.

Esto tampoco es del todo cierto. Por una cuestión fisiológica, sí que es verdad que los hombres tienen más deseo sexual biológico que las mujeres, pero eso no quiere decir que tengas más deseo sexual o que siempre tengan ganas.

 

Por eso es tan importante conocer ambos tipos de deseo, vigilar que no haya nada que te esté inhibiendo ninguno de los dos tipos y potenciar al máximo el deseo sexual reactivo.

Aunque es cierto que pueden ocurrir cambios en la libido a medida que envejecemos, el deseo sexual puede mantenerse e incluso aumentar en algunas personas a lo largo de sus vidas.

 

En realidad, muchas personas mayores continúan experimentando y disfrutando del deseo sexual a lo largo de sus vidas, aunque puede haber cambios en la forma en que se manifiesta.

Existe la idea errónea de que las parejas deben tener niveles idénticos de deseo sexual para tener una relación satisfactoria.

 

En realidad, es común que las parejas tengan diferencias en sus niveles de deseo sexual. Si somos diferentes en infinidad de cosas ¿por qué íbamos a tener el mismo nivel de deseo?

 

Pero esto no tiene por qué ser un problema. ¿Lo es para vosotros si uno tiene un nivel de hambre más alto que el otro? 

 

Lo importante aquí  es cómo gestionáis esas diferencias y mantenéis una comunicación abierta y comprensiva al respecto.

6. ¿Qué activa y desactiva el deseo sexual?

El deseo sexual biológico, como su propio nombre indica, lo activa la biología, así que aquí solo podemos cuidar nuestra salud

 

El deseo sexual reactivo se produce cuando el cerebro interpreta un estímulo como sexual y esto varía de una persona a otra (lo que para ti es erótico, puede que para mí no lo sea).

 

Aquí hay algunos de los elementos que pueden provocar el deseo sexual reactivo:

Todo lo que estimule nuestro sentidos  como determinadas imágenes, sonidos o canciones, ciertos olores y el tacto (caricias, sensaciones…) , puede activar el deseo sexual al despertar sensaciones placenteras y eróticas tanto en el cuerpo como en la mente.

Las fantasías sexuales son pensamientos o imágenes mentales que evocan situaciones que para ti son eróticas o deseadas.

 

Pueden surgir de tu imaginación, que sean recuerdos tuyos de experiencias pasadas o que hayas leído en algún libro…

La conexión emocional, la intimidad y la compatibilidad son fundamentales en el deseo y la excitación sexual.

Tu estado emocional afecta al deseo sexual. El estrés, la ansiedad, la depresión y otros factores emocionales acostumbran a disminuir el deseo sexual.

La sociedad en la vives, las creencias sobre la sexualidad que tienes, tus experiencias sexuales vividas… influyen en tu actitud hacia el sexo y en cómo expresas el deseo sexual.

Todo lo que has vivido, tanto lo positivo como negativo, influye en tu deseo sexual porque afecta a tu actitud, a tus expectativas y a tus preferencias sexuales.

7. Lo normal en el Deseo sexual ¿Cómo sé si mi deseo sexual es normal?

Esta es la pregunta que más se repite en la consulta y es difícil de contestar porque normalmente, las personas determinan si es normal o no en comparación con lo que escuchan que hacen otras personas.

 

Y aquí está el problema porque el deseo sexual varía mucho entre individuos y, como hemos visto, está influenciado por muchísimos factores.

 

Sin embargo, hay algunas pautas generales que pueden ayudarte a evaluar si tu deseo sexual es saludable y satisfactorio para ti:

¿Estás a gusto con tu nivel de deseo sexual? Es importante que reconozcas y aceptes tus propios deseos y necesidades sexuales.

 

Muchas personas que me consultan es porque su deseo es diferente al de su pareja, no porque sientan que por sí mismas tienen un problema de deseo.


Lo importante es que tengas la libertad de explorar y expresar tu sexualidad de manera respetuosa y consensuada, sin sentir presión para “cumplir” con ciertas expectativas. Porque sino es fácil que se produzca el sentimiento de tarea. 

¿Tu deseo sexual es una prioridad para ti? Porque sino lo es (y no tiene por qué serlo) quedará relegado a cuando el resto de prioridades estén resueltas como el trabajo, la crianza, las amistades, el ocio…

 

Para algunas personas, el deseo sexual contribuye su autoestima y su satisfacción personal. En cambio, para otras el deseo sexual puede ser menos importante, y esto es completamente válido y normal.

¿Cómo te sientes con tu pareja? Como ya he comentado, el deseo sexual se activa cuando tienes ganas de estar cerca de tu pareja y crear espacios de intimidad.

 

Si en tu relación de pareja hay conflictos constantes, no te va a apetecer esta cercanía y nada tiene que ver con lo sexual, sino con lo emocional.

¿Cómo estás? Si no estás bien física o anímicamente es entendible que no te apetezca tener sexo, igual que no te van a apetecer muchas otras cosas.

8. La pérdida de deseo sexual ¿Por qué no tengo deseo?

Para acabar, te voy a poner dos enlaces a otros dos artículos que explican detalladamente la falta de deseo sexual en hombres y en mujeres. Espero que también te sean de ayuda:

 

¡Qué pereza! La falta de deseo sexual femenina

 

Los hombres también dicen no: La falta de deseo sexual masculino  

Si necesitas hacerme alguna pregunta sobre tus problemas sexuales o quieres iniciar una terapia sexual en Barcelona u online ponte en contacto conmigo. 

 

¡Estaré encantada de ayudarte! 

¡Un abrazo y nos vemos en el próximo post!

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